Visita al pasado
Konnichiwa!
Vine a hablar de un gran proyecto que habíamos estado preparando desde ya unas semanas, uno en el cual nos fue tan bien que no puedo esperar el siguiente proyecto grupal.
El lugar que visitamos se llama Casa Hogar Splendor, y nos describieron este desde un inicio como un ascilo que el Estado iba a cerrar debido a que ya no recibía ingreso alguno externo, es decir, iríamos a visitar gente mayor cuya familia abandonó y nosotros conformaríamos parte de su esperanza. Se nos solicitó a todo 4º y 5º de Secundaria (evidentemente incluyendo los alumnos del Programa del Diploma) el traer víveres de una lista de necesidades básicas que estos abuelitos tenían, y hasta donde estoy enterado, conseguimos bastantes donativos para ellos. Solo quedaba esperar el ansiado día.
Vine a hablar de un gran proyecto que habíamos estado preparando desde ya unas semanas, uno en el cual nos fue tan bien que no puedo esperar el siguiente proyecto grupal.
El lugar que visitamos se llama Casa Hogar Splendor, y nos describieron este desde un inicio como un ascilo que el Estado iba a cerrar debido a que ya no recibía ingreso alguno externo, es decir, iríamos a visitar gente mayor cuya familia abandonó y nosotros conformaríamos parte de su esperanza. Se nos solicitó a todo 4º y 5º de Secundaria (evidentemente incluyendo los alumnos del Programa del Diploma) el traer víveres de una lista de necesidades básicas que estos abuelitos tenían, y hasta donde estoy enterado, conseguimos bastantes donativos para ellos. Solo quedaba esperar el ansiado día.
Esta actividad ocurrió un viernes en el cual no teníamos clases debido a que el bimestre había acabado, sin embargo, todos coincidimos en asistir ese día ya que era lo óptimo. Un grupo de amigos y yo nos perdimos en el camino y causamos que el bus con todos nuestros compañeros y asesores tengan que esperarnos, pero a pesar de este inicio lento, no nos quedamos atrás en cuanto a detalles.
Llegamos en aproximadamente una hora al lugar y todos nos pusimos en marcha muy rápidamente; tampoco teníamos mucho tiempo en un inicio. Lo primero que hicimos fue reunirnos para escuchar las descripciones de los habitantes de esta casa de reposo, y nos separamos en partes para cada uno atender a un grupo de estos. Paralelo a esto, entregábamos los víveres y estos eran anotados en una lista de almacén - parece que la organización es algo elemental para el mantenimiento de este lugar.
Posterior a ello, llega lo principal: Pasar tiempo con los queridos abuelitos. A nuestro grupo nos tocó el primer piso, con un total de 10 de ellos, algunos bastante expresivos, otros muy poco sociables con nosotros y el resto. Todos mis compañeros rápidamente se distribuyeron y "tomaron un abuelito", mientras yo un poco más lento y concentrado en recordar nombres, me quedé atrás. Cuando terminé de etiquetarlos con sus nombres, me di cuenta que era el único sin un abuelito que cuidar. Habían otros 3 jóvenes asistiendo este lugar (por lo menos en nuestro piso), dejándome a mí sin nadie que cuidar, hecho que me hizo entrar en preocupación y acompañado por mis intentos fallidos de respuesta al hablarles algunos de los señores/señoras. Pero no iba a permitir atrasarme tanto; pregunté al grupo si le gustaría algún juego en particular y me decidí por pedir un juego de Bingo, que con ayuda de un amigo armé y esperé hasta que todos se unan. Pensando en esta, puedo ver que fue una muy buena decisión de actividad, en la cual tanto mayores como menores nos divertimos.
Sin embargo, lo que para mi fueron 20 minutos, fue en realidad la hora y media que teníamos para quedarnos en el lugar: El tiempo de irse llegó, y con mucha felicidad y tristeza combinadas, nos despedimos de todos, prometiendo que algún día volveríamos. Una de las mejores actividades que pudimos haber realizado.






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