[16/07] Pues sí, se dio el Viaje de Estudios de una vez por todas; a este lo puedo describir como una rutina bastante pesada y no muy cómoda, pero bastante rica en cuando a datos para nuestra investigación y el perfecto lugar para estrechar lazos con compañeros de nuestro grado y el de cuarto.
En cuanto a las actividades CAS, estas desafortunadamente no salieron como deseábamos o imaginábamos, pero de todas maneras tuvimos una buena experiencia y puedo decir lo mismo de las personas a quienes ayudamos. Cuiosamente estas ocurrieron el primer y último día del viaje, a pesar de no haber sido programadas así en un inicio.
EXTENDIENDO UNA MANO ALIADA
La primera actividad agendada en nuestro trayecto fue el visitar a una supuesta comunidad de personas necesitadas por el percance que un incendio provocó; la realidad fue un poco diferente, pero no cambió ningún objetivo que tengamos. Resulta que una madre soltera, cuyo esposo la había abandonado e incluso exigido bruscamente que se retirara de la casa en la que vivía ya que él la reclamaba como suya, necesitaba ayuda para mantener a su familia de tres niños. Gran parte de la comunidad de los arededores estaban concientes de su situación y trataban de asistir a esta mujer, tanto con las necesidades económicas como la defensa que necesitaba contra su esposo.
Todo esto nos fue explicado por la madre en cuestión, integrantes del pueblo y uno de nuestros guías encargados. Nosotros, con las mismas intenciones de ayudar, hicimos lo que planeamos en un inicio: Donamos a dicha mujer diferentes víveres y útiles acompañados con un discurso de uno de mis compañeros, y ella nos devolvió el favor con un agracedimiento en frente de todos nosotros. ¡Eso fue todo! Inmediatamente después de esto nos retiramos de vuelta a los buses y a seguir con nuestro itinerario bastante apretado y ya de por si tardío por demoras previas.
Resultó en algo bastante simple cuando la mayoría de nosotros pensábamos quedarnos a mirar los alrededores o dialogar con los hijos de la madre, pero no pasó mucho. Al parecer el tiempo sigue siendo un obstáculo en nuestras actividades.
Después de reprogramaciones por cuestiones de accesibilidad y tiempo, lo que tanta preparación y temor nos costó dio lugar: La segunda y más grande actividad del viaje. Esta consistía en visitar un colegio de la comunidad de Recuay para instruirlos en la importancia del aseo y limpieza personal, dándoles presentes que incentiven esto mismo al igual que creando dinámicas o juegos que aplicar con los pequeños. Lamentablemente, esto no se dio como esperábamos por dos razones.
Principalmente todo radica en que este era nuestro último día de exploración y teníamos mucho agendado, por lo cual nuestros asesores nos recomendaron no implementar las dinámicas organizadas ya que no tendríamos el tiempo; nos dijeron que era necesario invertir no más de una hora en la institución. A esto se le suma que el colegio se encontraba a lo largo de un camino cuesta arriba de veinte minutos bastante estrecho el cual nuestro bus no podía recorrer, o esa fue la excusa utilizada por nuestro conductor; y digo excusa porque el compañero de no tuvo el mismo percance con un bus idéntico.
Esto nos restó más tiempo que el que teníamos disponible, pero aun así nos quedamos con los pequeños por un largo rato, conversando e incluso algunos jugando con ellos. Después de varios minutos, nos y los organizamos para dedicarles unas palabras y entregarles un kit de limpieza que habíamos preparado previamente y algo que surgió a últimas fechas previas al viaje, un kit de esutdios. La mayoría recibió todo muy alegremente y los profesores y tutores de dicha institución nos agradecieron con una fuente de panes con queso de la zona y un café especial de cebada. Poco después que todos terminaran de compartir, el deber llamó y tuvimos que retirarnos. En la bajada el bus que no quiso transportárnos al colegio estaba esperándonos, con el conductor cuya flojera infligió en nuestros planes. ¡Gracias por nada!
Una muy bonita actividad y revitalizadora cuanto menos, además que dicha caminata nos preparó bastante para el tramo al Pastorruri, actividad agendada justo después de esta y practimanete la final.
¿CONCLUSIÓN? CONCLUSIÓN
La mitad de nuestro quinto año de secundaria ha pasado increíblemente rápido, y lo único que nos queda son recursos como estos para guardar recuerdos de todo. El viaje fue muy bonito y bastante atractivo, y me encataría decir que espero con ansias otro, pero me entristece mucho el hecho que este es nuestro último viaje juntos. El afecto y agradecimiento de ambas "comunidades" a las que visitamos son más que suficientes para respondernos el por qué vinimos, y el por qué deberíamos seguir haciendo esto. Hasta la próxima actividad, que espero sea de nuevo en grupos.


















